La iglesia parroquial de San Julián de Noez: arte, historia y leyenda.
Sabemos que la iglesia parroquial de
Noez fue construida en el s.XVIII, tras derribarse un edificio antiguo que
había en su lugar. Se caracteriza por ser de forma rectangular de una sola
nave, en el extremo derecho a modo de pequeño brazo está ocupado por la
sacristía que a través de una escalera comunica la zona inferior de la iglesia
con el camarín donde está ubicado el Stmo. Cristo de la Salud, en el segundo
cuerpo del retablo barroco “churrigueresco” que adorna la zona del altar o
presbiterio. La técnica o sistema constructivo utilizado en el edificio es el aparejo
toledano también llamado mampuesto que se caracteriza por la elaboración
mediante una fábrica mixta de ladrillo y piedra. Se compone de cajones de
mampostería entre hiladas de ladrillo (verdugadas
). Las piezas se unen mediante argamasa o mortero de cemento, cal y
arena que se mezcla con agua. Antiguamente también se utilizaba el barro al que
se le añadía paja y en algunas zonas, excremento de vaca y caballo. Su origen
está en el aparejo romano denominado “opus mixtum”.
Esta elaboración constructiva caracterizará la arquitectura mudéjar toledana.
La utilización de estos dos materiales en los paramentos hace que se compensen
las dilataciones térmicas y el edificio resista los cambios de temperatura diurnos.
En el lateral derecho de la nave se abre una de las puertas de acceso
principales rematada a modo de pórtico con un tejado a tres aguas. A los pies
nos encontramos con la otra puerta de acceso existente donde también se levanta
la torre del campanario.
¿ Tenía tanto poder económico Noez como para sufragar el alto
coste de la adquisición de un retablo de esas características? Evidentemente no. ¿ De dónde procedía esta obra?¿ Por qué llegó a Noez?
No sabemos nada de su autor, de su
datación o su posible “escuela” pero sí de sus características, su procedencia
y por qué llegó al municipio de Noez.
Sabemos que este retablo provenía del
monasterio cisterciense de Montesión o también
conocido por el nombre de San Bernardo.
Este monasterio toledano fue fundado por fray
Martín de Vargas, confesor del Papa Martín V y por fray Miguel de Cuenca. Acuden a Roma para solicitar al Papa la facultad de
fundar eremitorios con el fin de volver a la regla de San Benito cuyas
costumbres se habían relajado. A su vuelta se encuentra con su gran amigo Alfonso Martínez, canónigo tesorero y obrero
de la catedral, que había comprado unos terrenos cercanos a la Vega de San Román.
Allí empezarán a construir una ermita, tras solicitar permiso al arzobispado de
Toledo, en la zona elevada llamada Peña Ventosa. Esta ermita será bautizada con el nombre de Ntra. Sra. de Montesión. La primera
piedra será colocada el 21 de enero de 1427. La comunidad fue aumentando e
iba adquiriendo gran fama.
El condestable de Castilla, D. Álvaro de Luna
les ofrece crear un nuevo monasterio a cambio de que sirva de enterramiento
para él y su familia pero los monjes rehúsan su propuesta. Sí aceptan el
patronazgo de D.
Alonso Álvarez de Toledo, contador mayor de Juan II y regidor de
Toledo, y de su mujer, Catalina Núñez para poder sufragar y mantener las obras
del monasterio. Con este dinero acometerán la construcción de la iglesia en
1431 y la ampliación de terrenos con tierras aledañas. A cambio, se firma una
escritura por la que la capilla mayor servirá de panteón familiar al regidor
toledano y su familia; y su escudo será colocado por los muros del monasterio.
Sus herederos siguen patrocinando nuevas construcciones o renovaciones. El hijo
del regidor, D. García
Álvarez de Toledo, obispo de Astorga se comprometerá por escritura
del 6 de marzo de 1488 a ampliar la capilla mayor a cambio de la cesión del
suelo para enterramiento propio y familiar.
Este monasterio contó con varios
privilegios reales. Juan II otorga en Alcalá de Henares el 4 de febrero de 1436
la cantidad de 5.000 maravedíes de juro que fueron siendo confirmados por sus
sucesores, incluidos los Reyes Católicos. Isabel y Fernando firman esa
confirmación en la ciudad de Sevilla el 16 de agosto de 1447. Felipe II con
carta de 5 de noviembre de 1562 confirma el derecho del monasterio de percibir
anualmente veinte cahices de trigo.
Desde este monasterio se fue
extendiendo la reforma a toda Castilla, constituyéndose así la Congregación de Castilla. Además Juan II pone
al frente de la abadía de Valbuena ( Valladolid ) a fray Martín de Vargas para
que llevase allí la reforma benedictina.
Esta abadía se convertirá en el segundo monasterio de la Congregación
Castellana.
Su gran poder económico hace que el
monasterio de Montesión vaya adquiriendo a lo largo de los siglos obras
artísticas de todo tipo, incluido el retablo que más tarde será llevado a Noez.
Comienza su decadencia en el s.XIX.
En 1820, durante el trienio liberal, la ley sobre monasterios y conventos de 25
de octubre, traerá consigo la exclaustración de los monjes y que todos sus
bienes sean subastados en lotes en 1821. Creo particularmente que este es el
motivo por el que el retablo barroco del monasterio de Montesión llega a Noez
pues estas obras serían vendidas o subastadas muy por debajo de su valor
original o incluso llegar por donación. Con Fernando VII los monjes regresarán
pero en el 1835 abandonarán definitivamente
el monasterio tras la desamortización de Mendizábal
que aplicará el RD de 25 de julio de 1835: dee supresión de monasterios y
conventos religiosos que no tengan 12 individuos profesos, de los que 2/3 deben
ser de coro y el R.D de 11 de octubre de 1835 por el que se suprimen los
monacales.
El retablo que llega a Noez
proveniente del Monasterio de Montesión
es un típico retablo toledano del último tercio del s.XVII o inicios del
s.XVIII ( coincidente con la época constructiva de la Iglesia de Noez ) que se
caracteriza por la utilización de un elemento estético y funcional muy característico
y cuyo uso se generalizará: la columna salomónica. Este nuevo modo estético
viene por la influencia de una obra: “ El Baldaquino de San
Pedro del Vaticano “. Gran impulsor de este tipo de arquitectura
y de retablística será el artista español Alonso Cano.
Este nuevo modo de hacer , en un
principio, no fue muy bien acogido por las empresas artísticas catedralicias y
diocesanas donde gustaba más la depuración, la sobriedad y estética neoclásica.
Incluso el cardenal primado Francisco Antonio Lorenzana ( 1772-1804 )
intervendrá para que sean desmanteladas obras de este arte y sean cambiadas por
otro arte más neoclásico. ¿ Por qué Toledo
adquiere importancia en este nuevo arte? Sin lugar a duda además
de por su proximidad a Madrid porque Toledo se convierte en la II mitad del
s.XVII en una prestigiosa corte eclesiástica de la monarquía, sede primada de
un poderoso arzobispo, residente, casi siempre, en Madrid , cercano al rey y
centro de un estado señorial jerarquizado cuyos intereses determinarán las
actuaciones artísticas.
Estas nuevas formulaciones estéticas
pasarán a otros ámbitos más dispersos como iglesias parroquiales, conventos,
monasterios y capillas.
Será el pintor Fray Juan
Rizi de Guevara quien
aportará como novedad al llamado “orden salomónico entero” el fuste de cinco
espiras y los símbolos de vides y pámpanos ( visibles en el retablo de Noez ).
Otro elemento retablístico
característico del Barroco toledano es el tabernáculo o custodia de talla y
ensamble que se colocaba delante del retablo y que muchas veces era
independiente a él. Este elemento se va a convertir a modo de maqueta edílica o
turriforme en madera en el mejor exponente de la simbología eucarística.
Además la pieza entera del retablo
era estofada y dorada ( pan de oro ) con lo que la complejidad y el coste
económico de estas obras era muy elevado.
En la década de los noventa y primer
decenio del s.XVIII se generaliza la columna salomónica en manos de retablistas
toledanos de cuño churrigueresco como Juan Machín, Pedro García Comendador,
Andrés de Huerta, etc
Dentro de la iglesia parroquial destacan
varias obras escultóricas: Jesús Nazareno, La Dolorosa pero sobre todo la
Virgen de Pejines y el Cristo de la Salud.
La Virgen de
Pejines probablemente proviene de una antigua ermita ubicada en
una de las alquerías que son el origen del actual municipio de Noez. Ambas
alquerías se unieron hasta formar Santa María de Pejines, de cuyo lugar coge el
nombre la citada Virgen. La población de Pejines sería el núcleo más antiguo al
que se anexionó Santa María. Esta imagen se veneró durante mucho tiempo en
Pejines bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción y tenía su propia
Cofradía. Fue una imagen muy venerada por los alrededores ( Pejines, Noez,
Casasbuenas ) hasta que el lugar se despobló en 1728; pero la iglesia se
conservó como ermita
rural. Es una talla policromada de piedra caliza del s.XIII o XIV
que representa una Virgen sentada y entronizada sobre un banco con el niño de
pie a su izquierda. La corona de la Virgen presenta cuatro exornos que forman
una cruz griega. Aparecen en el pecho y el faldón flores azules y doradas con
motivos vegetales rojizos alrededor y un borde o cenefa dorado por todo el
borde del vestido. La túnica del Niño presenta decoración similar. En la parte
lateral del banco se descubrió un símbolo circular con tres fajas de
difícil interpretación.
Pero sin lugar a duda la obra más
enigmática es el Cristo de la Salud. No sabemos
nada de su procedencia, autoría o datación.
Cuenta la leyenda que entre unos
trastos de un carromato de labriegos tirado por bueyes apareció la imagen de un
Cristo crucificado “antiguo”. Los bueyes al pasar por la Iglesia se quedaron
parados… y el Cristo quiso quedarse en Noez.
Su advocación de la “Salud” nos habla
probablemente de una imagen de Cristo “milagrero” al que se rendía veneración y
adoración en el municipio al ser sido asolado el municipio por la peste
bubónica.
Por las características generales que
podemos apreciar como son la menor rigidez,
mayor estudio anatómico del cuerpo, la superposición de las piernas y la
utilización de tres clavos, abundantes heridas ( el costado ), una mayor
curvatura, la muestra el dolor y el sufrimiento… parece que estamos ante una
talla gótica realizada sobre madera de pino sobre un embón de dos bloques
unidos y encolados en la zona central con pelo y paño de pureza de finales del
s.XII o s.XIII.
En la zona del presbiterio
encontramos un zócalo cerámico de Juan Ruiz de Luna, gran ceramista de la época
que nació en Noez y cuya obra se extendió no sólo por todo el territorio español
sino internacionalmente ( 12 de julio de1863-25 de septiembre de 1945 ).
Sonia García
Sánchez.
Bibliografía:
.-PARES: Portal
del Archivo Español.
.-Ley de 25 de octubre de 1820 sobre monasterios y conventos.
.-R.D de 25 de julio de 1835 de supresión de monasterios y conventos que no tengan 12
individuos profesos de los que 2/3 al menos sean de coro.
.-R.D. de 11 de octubre de 1835 de supresión de los monacales.
.-Leblic García, Ventura: “ Sepulcros góticos en el monasterio cisterciense de
Montesión”. Toletum, nº 53. Págs: 61-90
.-Yáñez Neira, Mª Damián: “ El monasterio de Montesión
cuna de la Congregación de Castilla.
Anales Toledanos nº 9, 1974.Págs: 203-287
.-Díaz Fernández, Antonio José: “ Origen y presencia de las columnas salomónicas en el
retablo barroco de Toledo”.




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