Todo lo que somos tiene su realidad en lo que fuimos. Nuestra
historia, nuestros edificios, nuestras costumbres, nuestro folklore… nos hacen
entender nuestras raíces.
Debemos conservar nuestro patrimonio pues es expresión y
manifestación de nuestra cultura. Todo ello nos identifica como pueblo y es un
pilar importante de atracción turística y de desarrollo económico.
El Patrimonio es nuestro gran legado.
¿ Debemos dejar morir las imágenes del pasado de
nuestra historia?
Evidentemente no.
¿ Qué vamos
a transmitir a nuestros hijos?
Necesitamos luchar por la protección de los bienes que
integran nuestro Patrimonio Cultural. La dejadez y el paso del tiempo no pueden
destruir la riqueza de nuestros recursos pues son elementos “no renovables”, es
decir, irreemplazables para el colectivo humano. Estos elementos son la base
para nuestra continuidad en el tiempo. Y lo tenemos a nuestro alcance.
La respuesta está en la “concienciación” de que toda esta riqueza
es “vulnerable”. La sociedad no sólo tiene derechos, también obligaciones.
Debemos convertir nuestro Patrimonio en un valor de “futuro”…
en el futuro se debe invertir siempre.
A todo esto no puede vivir ajeno ningún municipio, incluso el
de Noez.¿Quién no conserva
lo que es suyo? y no hablo de
la simple propiedad de un bien, pues existen mecanismos de protección donde las
Entidades Públicas pueden tomar parte para que por encima de lo “privado”
prevalezca lo “público” y el interés general.
Nuestros antepasados nos han dejado una gran herencia que
debe ser conocida y, ante todo, respetada. La despreocupación y la dejadez no pueden
llevarnos a que nuestro patrimonio artístico vaya languideciendo y desmoronándose
como un castillo de naipes.
Muchos se preguntan… ¿Por qué conservar
nuestro patrimonio histórico-cultural local? ¿ Por qué proteger casas, ruinas,
palacios, restos,…?¿para qué sirve?...y añaden… si no son nada
más que cuatro piedras “viejas”.
La respuesta está en que nuestros bienes y tradiciones son
experiencias de mensaje de gran calado¿
No merece la pena conservarlo?
El Patrimonio:
1.Establece vínculos.
2.Es de todos.
3.Es un valor de identidad.
4.Es limitado, frágil y vulnerable.
5.Es valioso y útil.
Con estas consideraciones quiero poner sobre la mesa un hecho
muy importante que está acaeciendo desde largo tiempo en la localidad de Noez: “la
necesidad de actuaciones” sobre uno de los monumentos identidad del municipio, El Palacio de los Hernán Niño. Esta
construcción está viéndose afectada por un “sangrante” abandono y una enorme
dejadez por parte de los dueños actuales.
En este edificio del s. XIV encontramos el origen del
municipio, la historia de familias nobiliarias y el legado de un ceramista de
talla internacional como Juan Ruiz de Luna.
Por todo ello, es necesario iniciar urgentemente una
solicitud de declaración de protección de este bien artístico pues dentro de
muy poco tiempo sólo quedará de él unas simples “ruinas”.
Cuando un pueblo olvida lo que fue, cuando un pueblo no lucha
por su identidad queda abocado al olvido y la desaparición.
Esto no es sólo un trabajo del Ayuntamiento del municipio
sino también de cada noeceño y noeceña. ¡PROTECCIÓN YA!
El
Folklore de Castilla-La Mancha: Los Montes de Toledo. La seguidilla.
La seguidilla junto
con el fandango y la jota son las tres piezas más importantes del folclore
español además de ser la más representativa de Castilla-La Mancha.
La manchega o seguidilla
manchega es una música, canción y baile popular declarada BIC en la categoría
de Bien Inmaterial.
Es de ritmo vivo y
alegre. Aunque no se conserva fidedignamente su primitiva estructura sí lo han
hecho sus letras. Era tocada por guitarra, laúd y bandurria con acompañamiento
de instrumentos de percusión como las castañuelas, el almirez, pandereta,
pandero, botellas de anís con llave.
No sólo son típicas de
Castilla-La Mancha también de las Comunidades Autónomas de Madrid,
Castilla-León (Segovia, Ávila y Burgos) e incluso a Canarias.
Su origen se remonta
al s. XV incorporándose a la mayoría de obras de teatro español de la época y en
la tonadilla escénica del s. XVIII. Decía de ella Quevedo: “arrinconaron a las rancias danzas de reverencias que se acompañaban
de arpa y rabel“.
Esta manifestación de
música popular se extendió por el sur y centro de España donde encontramos
distintas variedades (sevillanas gitanas, seguidillas murcianas, seguidillas
manchegas…).
Podemos encontrar dos
formas de seguidilla:simple o compuesta.
La compuesta está
formada por una seguidilla simple o copla y un estribillo. La seguidilla simple
está formada por 4 versos con la siguiente medida: 1º verso (heptasílabo: 7
sílabas), 2º verso (pentasílabo: 5 sílabas), 3º verso (heptasílabo: 7
sílabas) y 4º verso (pentasílabo: 5 sílabas).
La seguidilla simple
tiene rima asonante o vocálica en los versos pares (2º y 4º) quedando sueltos
los impares (1º y 3º).
El estribillo tiene
una estructura de tres versos: 1º y 3º pentasílabos con rima en asonancia y el
2º heptasílabo, suelto.
Si la copla consta de
7 versos, ésta se divide en dos partes: los cuatro primeros versos y el
estribillo o estrambote con los últimos tres versos que completa el sentido de
ella. Riman 2º y 4º y 5º y 7º. Los versos 1º, 3º y 6º son heptasílabos y el 2º,
4º, 5º y 7º pentasílabos.
La introducción es
instrumental con un número variable de compases que sirve de preludio o aviso a
los bailarines que esperan elegantemente el comienzo del baile. Las mujeres con
las manos en las caderas o con una mano en la cadera y otra extendida a lo
largo de la saya y los hombres con las manos en las caderas o cogidas por la
espalda.
Se inicia la copla y
los bailadores dan una vuelta a modo de salida para iniciar los pasos y la
coreografía.
El acorde de tónica
finaliza musicalmente la seguidilla y el baile finaliza con el característico “bien parao”(posición de desplante o cierre
que la pareja de danzantes hace al terminar cada copla, quedando completamente
inmóviles y ocupando el lugar de inicio). Se vuelve a comenzar y se repite todas
otras dos veces más.
En cuanto a su
carácter de baile es una pieza de divertimento. Los cronistas hablan de que la
seguidilla fue primero una pieza literaria que después fue musicalizada y, más
tarde, bailada o coreografiada. Es una de la pieza instrumental, cantada y
bailada más antigua y genuina con un valor cultural y etnográfico evidente que
la llevan a formar parte de las Escuelas de Música y Danza de la Asociación de
Folclore Castellano-Manchego.
Esta pieza ha estado
sometida a un proceso de elaboración, transformación y revitalización
constante.
El tema más tratado en
la seguidilla es el amor pero también otros asuntos de la vida cotidiana
relacionadas con el matrimonio como la boda, los celos, los desengaños, amores
imposibles, canto a la belleza, la ausencia…
También existe otro
tipo de seguidilla llamada popularmente “picante” y otras que satirizan
materias, objetos y pensamientos.
¿Cuáles son
los antecedentes de la seguidilla?
Según los estudiosos,
los más tempranos son las jarchas hispano-mozárabes del s.XI-XII y las Cantigas
de Amigo de Alfonso X el Sabio.
El concepto “seguidilla”aparece por primera vez en la obra
Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán (1599) donde aparece la frase: “la seguidilla arrinconó a la zarabanda”.
En época de Cervantes se hizo muy popular.
La Comarca natural de
desarrollo de las seguidillas comprende las provincias de Albacete, Ciudad
Real, Cuenca y Toledo manifestándose en diferente variantes como las
Seguidillas Corridas, Boleras, Torrás, Paraíllas, Poblatas, Pardícas, Gandulas…
En el Capítulo XVIII
del Quijote, en tono sarcástico se refiere así a las seguidillas: “se rebajan a componer una clase de versos que estaban en uso
en Candaya y se llaman seguidillas”. En otro episodio D.
Quijote y Sancho se encuentran con un chico que“ iba
cantando seguidillas para entretener el trabajo del camino".
En el s. XVIII aparece
la primera colección de coplas de seguidillas que fueron recopiladas por el
notario Juan Antonio de la Iza Zamacola, que firmaba con el pseudónimo de Don
Preciso.
La seguidilla estará
en boga desde inicios del s. XVIIhasta
finales del s. XIX.
A mediados del s. XX,
el profesor García Matos
marcará las pautas y realizará dibujos y comentarios relacionados con
posiciones, pasos y coreografías de las seguidillas.
Se publicaron varios cancioneros en el s. XX de las diferentes
provincias de Castilla-La Mancha con una gran cantidad de piezas inéditas que
se depositaron en el Fondo de Música Tradicional de la Institución Milá y
Fontanals dependiente del CSIC.
¿Cómo es el
traje o vestuario típico de baile de las seguidillas?
El traje femeninoconsta
de las siguientes prendas:
- Pololos y enaguas, con puntillas o no.
- Blusa blanca o negra, con bordados y puntillas que
sobresalen por el escote y las mangas.
- Corpiño de mangas ajustadas de terciopelo o paño negro.
- Manteo o refajo por encima del tobillo de color amarillo,
rojo o verde adornado por cenefas recortadas de fieltro ( “picao” ).
- Dengue o pañuelo de talle ( diversos colores ).
- Mandil, pequeño delantal en percal, estampado o liso.
- Medias blancas caladas.
- Zapatos de tacón bajo con adornos.
- Mantón de franela de vivos colores.
- El peinado es un moño bajo la nuca estilo rodete que se
adorna con horquillas o pasadores.
El traje masculinoconsta
de las siguientes prendas:
- Camisa blanca de hilo o lino con cuello bordado o no.
- Medias cubiertas con polainas de paño.
- Calzón corto, ajustado, de palo oscuro.
- Chaleco de paño negro, a veces con adornos multicolores.
- Faja roja o negra ( dos vueltas ) terminada en flecos.
- Chaquetilla de paño negro, sustituida a veces por un blusón
de algodón azul.
El Folklore
de Castilla-La Mancha: Los Montes de Toledo.
La Jota: la Jota manchega.
La jota es una de las
danzas y canto español más extendido por toda la geografía española.
Como escenografía, la
jota se canta y se baila con castañuelas y los intérpretes se visten con trajes
regionales típicos que pueden estar relacionados con las labores agrícolas,
trajes de “gala”, trajes de boda, etc.
Etimológicamente la
palabra jota puede provenir de la antigua “xota”, éste del mozárabe “sáwta” (
salto ) y ésta del latín “saltare” ( bailar ).
Algunos autores
mantienen la teoría de que esta danza podría tener su origen en Valencia, de la
palabra valenciana xotar ( botar o bailar ) y que pasaría al castellano como
“jota”. Estas teorías tienen su base en documentación escrita en la que se nos
habla de una danza muy generalizada en el Reino de Valencia durante los siglos
XIV, XV. XVI y primera mitad del s.XVII ( no así en otras regiones ). Mantienen
que posiblemente los jornaleros de la comarca Valenciana que bajaban a realizar
labores de siega, recogida del arroz, cereal, alfalfa o cebolla fueran los que
transmitieran esta danza cuando subían a trabajar a los Reinos de Aragón y
Navarra.
La jota es una forma
músico-tradicional fija y su fisonomía coreográfica-cantable es de las más
reconocibles.
Esta danza era
interpretada musicalmente por guitarras, bandurrias y laúdes. En Aragón,
Navarra y la Rioja aparece también como acompañamiento instrumental el
acordeón; en Castilla, la dulzaina y los tamboriles y en Cantabria, Asturias y
Galicia las gaitas, el pitu montañés, panderetas, tambores y bombo.
Su ritmo es el ¾ (
como el vals ) aunque algunos autores sostienen que su estructura del ciclo
coreográfico y estrófico se adapta mejor a un 6/8. La armonía y los acordes se
ciñen a los de primera, cuarta y quinta del modo mayor con 7ª dominante. Eso no
quiere decir que no existan jotas en modo menor, que las hay, pero son menos
comunes.
Los temas de las
canciones son muy variados…religiosos, patrióticos, históricos, amorosos,
picarescos sexuales, burlescos…
La letra de la jota se
estructura o escribe normalmente en cuartetas octosílabas siendo asonantes el
primer y tercer verso.
Musicalmente, está
formada por una parte instrumental y cantada a coro que recibe el nombre de
estribillo, que en algunos lugares se llama “rabillo” con el que se suele
iniciar la danza.
Normalmente la melodía
es alegre con notas de poco valor que va seguida de lo que popularmente se
conoce como “estrofa” o “copla” acompañada de una sola voz y la instrumentación
que no debe sobresalir de la voz.
Su origen puede estar
en una antigua danza ritual labradora relacionada con la recolección o la
vendimia. El dueño de la vendimia regalaba un cordero a los vendimiadores y
vendimiadoras para ser guisado en cuya comida se celebraba una fiesta en la que
se bailaba esta danza.
A los instrumentos
principales solían acompañar otros muy populares como el almirez, la botella de
anís, el caldero, la paleta, la sartén, el cántaro con alpargata… o incluso un
instrumento más extraño como la caracola, que es utilizado en el canto de la
jota en el pueblo de Guadamur, en la provincia de Toledo.
La jota manchega tiene
una característica propia que la diferencia de las demás: el rasgo de ronda. El
canto de ronda o ronda es una costumbre folclórica en la que los jóvenes o
mozos del lugar solían celebrar y cantarpor las noches en sus pueblos por varios motivos: el cortejo de una
muchacha ( jota de ronda ), la llamada a filas ( jota de quintos ), las fiestas
patronales o la Festividad de los Mayos( Canto del Mayo, muy importante en el
municipio de Noez ).
A muchas jotas
manchegas se las conoce como “ Jotas del Mantecado” pues se cantaban y bailaban
cercanas a las fechas de Navidad.
Este baile y canto se
incorporó a la vida de las celebraciones familiares y cotidianas ( bodas,
pedidas, etc ) siendo parte central de estas fiestas y celebraciones.
La jota no es un canto
único pues en ella pueden aparecer ligeras variaciones, tanto en la música como
en la letra, según sea “jota de picadillo”, “ jota de gañanes” o “ jota de
ronda”. En todas ellas el estribillo se realiza solo con música sin letra y se
puede bailar tanto en parejas como en grupo. Abundan en ella los temas
amorosos, referencias burlescas a pueblos de los alrededores, despedida… repitiendo
el último y el primer verso al cantarse.
El Folklore de Castilla-La Mancha: los Montes de Toledo.
El Laúd.
Otro de los instrumentos más
característicos del folclore de Castilla-La Mancha y de los Montes de Toledo es
el laúd.
Su evolución y desarrollo ha
dejado sus huellas tanto en civilizaciones de Oriente ( China, India, Siria,
Egipto… ) como en Occidente.
En China se le conoce con el
nombre de “´P’i-P’a”. Era un instrumento de cuatro cuerdas que era tocado con
los dedos. Se utilizaba para acompañar poemas épicos ( batallas y hechos
históricos importantes ). Existía otro tipo de mango más largo y caja de
resonancia redonda que era tocado horizontalmente que se llamaba “xia tao”.
Los hindúes fabricaron otro
prototipo de laúd llamado “Vinâ”.
Los primeros faraones utilizaban este
instrumento junto con arpas y cítaras en las ceremonias religiosas y en las
fiestas. Los artesanos sirios copiaron el instrumento.
Los griegos tenían grandes
virtuosos de este instrumento pero realmente el origen del laúd actual lo
podemos encontrar en el laúd oriental llamado ‘Ud que nace en el Sur de Asia,
Asia Menor, Irak y Siria desde donde penetrará en la historia de la música
árabe.
Los musulmanes lo llevarán a
Italia y a la España musulmana ( Al-Andalus ) adquiriendo gran renombre al
convertirse Al-Andalus en el centro mundial de la música y la cultura. Los
comerciantes y estudiantes lo extendieron por toda Europa.
Al término árabe ud se le añadirá
el artículo al, formando la palabra casi actual alaud o alaude. En la España
cristiana medieval era un instrumento poco utilizado porque se estaba más
cercano musicalmente a la guitarra tocada con rasgueo.
El laúd árabe era tañido con la
punta de una pluma, a modo de plectro, pero su evolución en Europa pasa por ser
tocado con los dedos.
Hasta el s.XIII este instrumento
estaba realizado con el vaciado de un bloque de madera ( caja monoxyle ), con
tapa de piel ( en el s-XVII se reemplaza por madera ), roseta central y cuerdas
dobles paralelas a la caja hechas de tripas de cordero.
Los trovadores lo utilizaban para
acompañar sus canciones.
El instrumento se extiende por
Europa en la Baja Edad Media. Se toca en Francia ( leus, citoles, guiternes)
pero fue en Italia, durante el s.XIV, cuando adquiere virtuosismo.
En España se representa en el códice 353 del Escorial
de las “Cantigas de Santa María” de Alfonso X el Sabio.
El número de notas de este
instrumento superaba al de las sílabas cantables por lo que surge la tradición
de enriquecer el canto “doblando” el instrumento.
La técnica de interpretación se
va mejorando en el s.XV y aparecen laudistas
profesionales en cortes como las de Saboya, Borgoña y Provenza que llevaban
junto a su nombre en apelativo de alamand” o “alamant”, como signo d experto en
este instrumento.
En el s.XVI aparece una nueva
forma de laúd de 12 cuerdas en Inglaterra ( originalmente tenía 5 cuerdas ) que
servía como acompañamiento de melodías pero era tocado con los dedos no como el
laúd árabe.
Van apareciendo publicaciones de
música de este instrumento. Destacan Spinaccino, Bossinensis, Arnol Schlick,
Judenkunig, Milano y Willaert.
En 1574 formaba parte de todas
las ceremonias reales y las cortes tienen músicos especialistas del laúd.
Durante 500 años sufre, a lo
largo del tiempo, muchos cambios estilísticos.
Durante el Renacimiento y el
Barroco tiene un valor primordial pues puede ser tocado “polifónicamente”, es
decir, a varias voces que se mezclaban en el contrapunto de canciones y
madrigales.
En el s.XVI este instrumento
pervive en España con otro instrumento estrella: la vihuela.
Según una tesis de Adolfo
Salazar, la vihuela no es otra cosa que una adaptación de la técnica del laúd a
la guitarra, que fue el instrumento más popular de la España medieval.
Frente a la técnica del rasgueo
de la guitarra, la vihuela y el laúd se punteaba dando mayor elegancia y
sofisticación. Por lo tanto, para Salazar la vihuela sería una guitarra más
pequeña, semejante al tamaño del laúd que se interpretaba siguiendo la misma
técnica que el laúd.
En el Renacimiento existían
laudes de diferentes tamaños, afinados en función de su tiro para tocar, a dúo,
trío o cuarteto. Praetorius nos habla de siete tallas diferentes del laúd.
En el s.XVI y XVII es instrumento
preferido en fiestas de la aristocracia, acompañando a los cantantes en las
canciones.
En el s.XVII, la escuela francesa
tenía gran fama por su refinamiento, calidad y subtibilidad técnica.
A inicios del Barroco se añaden
las cuerdas graves. Se va convirtiendo su música en más teatral gracias a los
ballets de la corte.
En Italia hacia 1650 o Francia en
1680, el laúd fue relegado por el clavecín.
El laúd cayó en el olvido en los
inicios del s.XVIII.
Actualmente forma parte del
folclore y las canciones populares y es uno de los instrumentos típicos de las
“tunas universitarias”.